1-2. Se pasa la
punta más larga al frente, por debajo del brazo, rodeando la cintura y
se atan ambas puntas entre el hombro y el seno con un nudo doble, para que la
tela que queda bajo el nudo cuelgue hasta la cintura y forme un sostén
en el que se meterá a la bebé.
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1-3. Ahora, haga
una bolsa con la tela y estando sentada, levante a la bebé, sosteniendo
su cabeza, cuello y espina y métalo en el sostén que formó
al amarrar el nudo. La bebé debe quedar con la cabeza hacia arriba,
cerca del nudo (ya sea frente al pecho de la portadora o con la mejilla cerca o
justo abajo del seno o bien, ligeramente boca arriba), y con su trasero
inclinado hacia la cintura de la portadora y sus piernas dobladas hacia
atrás en una postura natural. El rebozo debe estar más ajustado
en los extremos para mantener a la bebé segura y dejar el suficiente
espacio en medio para que ella pueda cambiar de posición al dormir o al
buscar el pecho (si está con su mamá), pero dándole
todavía un apoyo firme a la cabeza de la recién nacida. A
través de la tela del rebozo la bebé puede ver y respirar, pero a
la vez es opaca para una persona que está a 30 cm. de distancia,
así que ofrece un máximo de privacía y comodidad para la
recién nacida y permite que los padres se vinculen con ella, teniendo
las manos libres. Esta envoltura imita la manera normal en que uno
llevaría en brazos a una bebé de esta edad, es decir, más
acostada que verticalmente y cerca del pecho de la portadora.
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